esa progenie de víboras del infierno, no solo inflaman las almas mediante sus obras diabólicas, sino que incendian cuerpos, casas, ciudades enteras; por lo cual, son combustible para el fuego eterno
HAN CREADO AL HOMBRE DE BARRO
de arcilla moldeable,.. Antes, del fuego ardiente habían creado a los Djinns
Condenado a 440 años de prisión el 5 de diciembre de 1991. Asesinado en prisión el 25 de octubre de 2002
Primero fue «el violador de la moto». Con su cara de buena persona consiguió el perdón de la mayoría de sus víctimas. Otra vez en libertad, abusó de dieciséis ancianas y las mató en el transcurso de un año. Durante el juicio se mostró imperturbable, cínico y sonriente.
De vez en cuando, con más frecuencia de la que se supone, surge un psicópata desalmado, autor de crímenes en serie, que sabe lo que hace, pero no lo siente. Produce un desarrollo neurótico de su personalidad y desarrolla una perversión sexual múltiple, aunque su psicopatía es una forma de ser, pero no una enfermedad mental. Mata consciente del acto de matar, lo que habitualmente le proporciona placer.
El desarrollo de la psiquiatría permite descubrir a estos pervertidos y separarlos de los enajenados. La diferencia es cualitativa: los locos no son imputables, mientras que los psicópatas desalmados pagan por sus crímenes.
Uno de estos ejemplares humanos distintos a los demás, capaces de superar en horror a todo lo conocido, fue detenido en Santander a finales de la década de los ochenta. Se trata del albañil José Antonio Rodríguez Vega. Un hombre moreno, de mirada penetrante. De nariz aguileña y boca muy marcada. Con cierto aire de desamparo.
Pese a su aspecto inofensivo, fue culpado de al menos dieciséis asesinatos de ancianas. Durante el juicio hubo que discernir si se trataba de una bestia implacable o de un ser humano con las facultades mentales perturbadas.
El informe de los psiquiatras que lo examinaron, Carlos Fernández Junquito, José Antonio García Andrade y Miguel Rodríguez, fue concluyente: «Conserva inalterado su sentido de la realidad y es capaz de gobernar sus actos, siendo resistente a los tratamientos, lo que ensombrece su pronóstico: su peligrosidad es muy alta.»
José Antonio Rodríguez, un hombre joven, tiene como rasgo distintivo su rostro de buena persona. En su cara se compone el gesto beatífico del que nunca ha roto un plato. Algunas de sus víctimas lo consideraban una «bellísima persona».
En su juventud, Rodríguez Vega se convirtió en un agresor sexual cometiendo varias violaciones en número no determinado, hasta que fue detenido e identificado como el célebre «violador de la moto». Durante el tormentoso proceso que se siguió contra él fue condenado a veintisiete años de prisión. De ellos cumplió sólo ocho.
Con un innegable poder de persuasión y aprovechándose de su expresión beatífica obtuvo el perdón de todas las mujeres que había violado menos el de una a la que no pudo engañar. No logró librarse de la cárcel, aunque estuvo a punto, pero consiguió reducir su condena.
De nuevo en libertad, Rodríguez Vega se dedicó a ganarse la confianza de ancianas solitarias. Primero las observaba y estudiaba sus costumbres. Hacía un seguimiento completo y minucioso de sus víctimas. Una vez que tenía suficientes datos sobre su forma de vida, las abordaba.
Para que las elegidas no dudaran en franquearle la puerta de su hogar se hacía pasar por el reparador de la televisión o algún otro servicio similar. El otro recurso más empleado para penetrar en los hogares de las mujeres solitarias era su profesión de albañil. Se ofrecía a hacerles reformas o reparaciones en sus casas, y una vez dentro, las asaltaba sexualmente y las daba muerte tapándoles las vías respiratorias.
El tipo de muerte que las infligía consiguió despistar a los médicos, que durante los primeros asesinatos dictaminaron como fallecimientos naturales lo que no eran otra cosa que los crímenes del llamado «Landrú cántabro».
En algunas ocasiones, el despiste, la ligereza o el error de los que extendieron los partes de defunción de las víctimas de Rodríguez Vega fue tal que llegaron a dar por muerte natural cadáveres encontrados con la ropa interior bajada o los órganos sexuales sangrando por haber sido violentados. A una de sus víctimas se la encontró con la dentadura postiza clavada dentro de la garganta.
Pese a las evidencias en contra, el dictamen médico era siempre el mismo: «Muerte por fallo cardiaco.» Era exacto, pero pasaba por alto que el fallo cardíaco había sido provocado.
El asesino de ancianas tenía un «modus operandi» que repetía en todos los casos. Primero se ganaba la confianza de las mujeres. Una vez dentro de la vivienda las asaltaba y les tapaba las vías respiratorias mientras abusaba de ellas hasta que sufrían un síncope. Finalmente siempre se llevaba alguna pertenencia a modo de recordatorio.
Cuando la policía le descubrió encontró un cuarto decorado en rojo en el que tenía expuesta su colección de fetiches pertenecientes a sus víctimas: joyas, televisores, alianzas, porcelanas, incluso un florero con flores de plástico. No lo guardaba por el valor de lo robado, sino por el valor que tenía para el criminal contar con un objeto de la víctima para su morboso recuerdo.
Los asaltos sexuales variaban en intensidad y procedimiento. Con frecuencia se ayudaba de palos u otros objetos en su comportamiento aberrante. Aunque fue acusado de al menos cuatro delitos de hurto en el transcurso de sus crímenes, el móvil era en todos los casos de tipo sexual. Los crímenes de las ancianas, aunque no se descarta algún otro no denunciado o contabilizado, fueron dieciséis en el espacio de un año, de abril de 1987 a abril de 1988. La más joven de las asesinadas tenía 61 años, y la de mayor edad, 93.
He aquí la lista macabra:
Victoria Rodríguez, 61 años; asesinada el 15 de abril de 1987.
Simona Salas, 84 años; asesinada el 13 de julio de 1987.
Margarita González, 82 años; asesinada el 6 de agosto de 1987.
Josefina López, 86 años; asesinada el 17 de septiembre de 1987.
Manuela González, 80 años; asesinada el 30 de septiembre de 1987.
Josefina Martínez, 84 años; asesinada el 7 de octubre de 1987.
Natividad Robledo, 66 años; asesinada el 31 de octubre de 1987.
Catalina Fernández, 93 años; asesinada el 17 de diciembre de 1987.
María Isabel Fernández, 82 años; asesinada el 29 de diciembre de 1987.
María Landazábal, 72 años; asesinada el 6 de enero de 1988.
Carmen Martínez, 65 años; asesinada el 20 de enero de 1988.
Engracia González, 65 años; asesinada el 11 de febrero de 1988.
Josefina Quirós, 82 años; asesinada el 23 de febrero de 1988.
Florinda Fernández, 84 años; asesinada el 16 de marzo de 1988.
Serena Ángeles Soto, 85 años; asesinada el 2 de abril de 1988.
Julia Paz, 71 años; asesinada el 18 de abril de 1988.
Esta escalofriante relación de muertes se produjo a intervalos muy cortos. El mayor espacio de tiempo transcurrió entre el primero y el segundo asesinatos. Pasaron cerca de tres meses sin nuevos cadáveres que añadir a la lista.
Rodríguez Vega estuvo casado. Su esposa, Socorro Marcial, le abandonó cuando fue condenado como «el violador de la moto». Se llevó al único hijo de la pareja. Entonces él se buscó como compañera a una mujer disminuida mental. Su difícil relación con las mujeres empieza con la dependencia de la madre a la que ama y teme. Sigue con una vida conyugal claramente poco satisfactoria durante la que lleva a cabo una doble vida: se esfuerza en ser un marido modelo mientras es un violador al acecho.
De todas formas, su explosión asesina fue algo que, aunque iba fraguándose poco a poco, se reveló de una forma repentina. Su primera víctima fue una prostituta que pese a su avanzada edad, según admitió la hija durante el juicio, todavía ejercía su comercio con los hombres. Ese detalle facilitó las cosas. El asesino no tuvo mayor problema en acercarse a ella. El final de su trato carnal fue inesperado. Probablemente el resultado de su frustración. Pero la muerte de la anciana debió de enseñarle un camino de perversión, un modo en el que alcanzaba niveles de excitación inexplorados.
Esta primera muerte marcó todas las demás. Una vez convencido de que su mayor placer lo obtenía con mujeres que no pudieran defenderse, emprendió un camino sin retorno. Los crímenes se sucedieron. En cada uno de ellos, Rodríguez Vega era cuidadoso en los detalles. No dejaba huellas. Tal era su pulcritud en la comisión de los asesinatos que la hija de la primera víctima, por mucho que lo intentó, no consiguió convencer a los policías de que la muerte de su madre había sido un crimen.
En la cadena de asesinatos hubo casos en los que la familia tardó varios días en descubrir que la anciana había muerto. Eran mujeres que vivían solas. Su muerte era un trámite para los médicos y, en alguna ocasión, una liberación para las familias. El asesino podría haber seguido gozando de su impunidad.
Pero algunos familiares lo denunciaron. La intriga fue creciendo y poniendo en apuros a los investigadores. La policía, cuando se encontraba más perdida, encontró una coincidencia: en varios de los domicilios en los que habían sucedido muertes sospechosas de ancianas se habían llevado a cabo reformas de albañilería. En una de las casas fue hallada una tarjeta con el nombre y dirección del presunto culpable.
Poco después se produjo su detención. Un segundo examen de los cadáveres descubrió señales de violencia.
Aquí hay un breve clip de él en el juzgado, al comienzo del video, durante las primeras etapas de su investigación en 1988. Había sido arrestado solo unos meses antes.
Archivo CNE
Durante el juicio, celebrado en Santander a finales de noviembre de 1991, Rodríguez Vega se descubrió como un ególatra con afán de protagonismo que miraba fijo a las cámaras, sin huir ni taparse, deseoso de que se conociera su cara.
Vega se comportó de manera arrogante y condescendiente durante las sesiones del juicio, burlándose del sufrimiento de las familias de las víctimas.
El rostro de un asesino imperturbable, sonriente y cínico ante los insultos de los familiares de las víctimas, que alardeaba del perdón que le concedieron las mujeres que violó y de ser recibido después en las casas de esas mujeres «como un señor» haciendo una burla terrible de aquel perdón. También alardeó de no tener problemas sexuales, afirmando que hacía el amor todos los días. Eso sí, se le heló la sonrisa en la boca cuando escuchó la sentencia que le condenaba a cuatrocientos años de prisión.
Este fue el relato de los hechos del sumario.
1) «…De las primeras no me acuerdo, fueron quince…, en la calle de San Pedro, iba al bar de un amigo que está cerca y estaba la señora ésta, tendría unos cincuenta años, entablamos conversación, subimos para su casa, charlando de sus cosas, de la vida de ella, ella dijo que subiéramos y allí pues nos metimos en la cama, seguimos hablando, pero ya desnudos en la cama, desnuda de medio cuerpo para arriba, me dijo que era soltera, era atractiva… hicimos el amor, después me entró la agresividad esa, no me corrí, hicimos la penetración y en ese momento me entró la agresividad, era como una excitación fuerte, de cintura para arriba ella me quería quitar y yo seguía, no me podía correr…, en ese momento la tapé la boca para que no chillara, yo notaba como quejidos, cogí las cosas y me marché…»
2) «…Me parece que fue una vecina mía en la calle Alta, pues venía de la tienda de puertas blindadas y en la puerta había una señora con una bolsa y me dijo que pasara…, pasamos al dormitorio, me dijo si quería un café con leche, dije que no y en ese momento la ataqué sin saber porqué. La subí las faldas, yo vestido, ella decía «que haces», yo no contestaba, la tapé la boca, chillaba, perdió el conocimiento, la levanté las faldas, la toqué por las partes y me marché…. cogí 25.000 Pts».
3) «…La di un folleto de seguros de TV, me pasó dentro, le expliqué, dijo si quería algo y yo me lancé sobre ella y la tapé la boca, la levanté las faldas, tenía unos 50 años; y perdió el conocimiento, la quité un anillo que llevaba puesto, me gustó, la metí mano por el sexo…. me marché para casa (sin ninguna excitación), estaba la compañera, hice el amor con ella…»
4) «En la misma calle Alta… llamé, me pasó la señora dentro, tendría 64 años, me enseñó la casa, dijo que quería cambiar la cocina y me entraron esos agravamientos y me lancé sobre ella, la tumbé en la cama, la metí mano, chillaba, la tapé la boca, perdió el conocimiento, cogí unos abanicos, chucherías y me marché».
5) «Me parece que fue Natividad, llegué, le cambié la puerta blindada, después de terminar me dijo que la visitara cuando quisiera, tenía 60 años para arriba, volví, me dejó que me quedara a cenar, hicimos el amor los dos, fue normal, sentí placer, con penetración, con eyaculación, después me entró eso, me decía que qué me pasaba, la tapé la boca, yo no contestaba, se quedó sin conocimiento, me fui a la sala, me dio por llevarme la TV…»
6) «…Era alta ella, unos 65 años, en la calle San Celedón y resulta que empezamos a hablar de TV y ella no tenía TV, que si me apetecía un café, lo tomé, empecé a sentir agresividad y es cuando la ataqué, me eché sobre ella, la tapé la boca, quise desnudarla, no pude, no se dejaba, la tapé la boca y perdió el conocimiento, no sé si la toqué por encima, no recuerdo».
7) «Esta era baja, de unos 70 años, dijo si subía arriba y le expliqué lo de la TV, me lancé sobre ella, la tumbé en la cama, la subí las faldas y tocarla, al chillar la tapé la boca, se quedó inconsciente y la manoseé, notaba y no notaba excitación… me marché…»
8) «…Una de la calle Cisneros, pasé dentro, me dio casera con vino, me enseñó la casa, me pasó a su habitación, me entró la euforia esa y me lancé sobre ella, la levanté las faldas, la empecé a meter mano, empezó a chillar, cuando la tapé la boca se desmayó, cogí unas joyas y me marché…»
9) «…La de Muriendas, a esa la puse la puerta blindada y la gustó, me sacó un blanco y aceitunas, vimos el programa del lunes, me sacó una cerveza, me lancé sobre ella y empecé a meterla mano, empezó a chillar, me notaba excitado, me lancé, nos caímos y es cuando la tapé la boca, me parece que hubo penetración, pero no notaba yo excitación en ese momento, no me corrí, ella chillando, la tapé la boca, me asusté y la dejé con quejidos salteados…»
10) «…La de la Plaza de Numancia iba con los seguros de TV, me pasó dentro, estuvimos hablando, me pasó a una sala y me lancé sobre ella, la levanté las faldas, la toqué un poco, empezó a chillar, la tapé la boca y al ver que perdió el conocimiento me marché… no me llevé nada…»
11) «…Estaba en un callejón, repartía mis tarjetas, llamé a la puerta, me abrió la señora ésta de 65 a 70 años, me pasó a la cocina, me lancé sobre ella, la subí las faldas, la metí mano, empezó a chillar, la tapé la boca, perdió el sentido, cogí una radio…»
13) «…En la calle Alta, me parece, fui con el asunto de los televisores, me pasó dentro, tendría unos 65 años, me entró eso, esas molestias, la tumbé en la cama, ella se defendía, no estaba excitado, la tapé la boca, la fui a tocar, pero perdió el conocimiento, la rechacé…»
14) «…La de la calle que está entre la Cuesta del Hospital y la calle Alta… tenía 60 ó 65 años, llamé a la puerta, saqué los prospectos de TV, estuvimos hablando, me lancé sobre ella, tapándola la boca, la subí las faldas, la toqué el sexo, me excité (¿con el pene erecto?) …entre sí y no… y me marché…»
15) «…La de la calle Magallanes tendría 60 años, la enseñé las tarjetas, me mandó pasar, hablamos del paro y sin más empecé con los calores esos, me lancé sobre ella, la metí en la habitación, la tumbé en la cama, empecé a meterla mano, empezó a chillar, la tapé la boca, quedó inconsciente y me marché…»
16) «…La de la calle Perines…, ésta era una de las primeras, subí por pisos, llamé a la puerta, la enseñé los papeles, las tarjetas, tendría 65 – 70 años, me enseñó la casa y sentí los deseos esos de lanzarme sobre ella, la tumbé, la toqué el sexo, empezó a chillar y la tapé la boca, perdió el conocimiento, en esos momentos llamaron al timbre, abrí, era un chico que preguntaba si abajo había un taller, le dije que no sabía y con las mismas se largó, cerré la puerta, cogí un aparato de TV y radiocassette y sin mirar más, me marché…»
"Nunca creí que fueran a denunciarme porque siempre abandonaba sus casas pensando que se habían desmayado".
"No eran ningunas niñas, de eso cualquier tonto se da cuenta, y yo nunca las maltraté ni las desgarré con un palo" "No soy ningún sádico, sino una persona normalita con una inteligencia normal, ya que si fuera listo no hubiera caído".
"Qué más da, si al fin y al cabo se trata de unas cuantas viejas".
"Soy autor, pero no culpable".
«Es un psicópata desalmado y un pervertido sexual, con rasgos sádicos, necrófilos y fetichistas».
«La persona más ruin, cobarde, desalmada que me haya encontrado jamás».
«Es un psicópata desalmado y un pervertido sexual con capacidad para distinguir entre lo lícito y lo que no lo es. No tiene sentimiento de culpa y carece de compasión y vergüenza. Puede volver a repetir actos parecidos en el futuro».
«La persona más ruin, cobarde, desalmada que me haya encontrado jamás».
¿Por qué Agatha Christie desapareció durante 11 días?
Fue una escritora y dramaturga británica, quien no sólo fue conocida mundialmente por sus obras, sino por una misteriosa desaparición que jamás se aclaró del todo. Christie cumpliría 132 años hoy. Hasta el presente se siguen generando ganancias con sus producciones.
Tenía todos los elementos de una novela policíaca perfecta de Agatha Christie con pistas tentadoras.
Un marido infiel.
Una esposa fabulosamente rica.
Se escucharon intensas discusiones entre marido y mujer en una noche fría y oscura.
Un accidente automovilístico sin señales del conductor.
Un lugar de accidente embrujado donde se dice que murieron dos niños pequeños.
Los artículos extraños incluyeron una botella etiquetada como 'veneno de plomo y opio', una postal rota, un abrigo forrado de piel de mujer, una barra de pan y dos libros para niños encontrados dentro del automóvil.
Excepto que, este era real, a diferencia de otros misterios ficticios de Christie, donde la verdad siempre se 'revela' al final.
Poco después de las 21.30 horas del viernes 3 de diciembre de 1926, Agatha Christie se levantó de su sillón y subió las escaleras de su casa en Berkshire. Le dio un beso de buenas noches a su hija dormida Rosalind, de siete años, y bajó las escaleras, subió a su automóvil Morris Cowley y se alejó en la noche.
Arriba: Archie (extremo izquierdo) y Agatha (extremo derecho), fotografiados en 1922.
Agatha Christie y su esposo.
No la volverían a ver en 11 días.
Su desaparición provocaría una de las mayores persecuciones jamás iniciadas con más de 1000 policías asignados al caso junto con cientos de sus admiradores y simpatizantes que estaban desesperados por saber qué pasó con su amada autora. Por primera vez, los aviones también participaron en la búsqueda.
Cuando finalmente la descubrieron 11 días después viviendo bajo un nombre falso en un hotel en Harrogate, alegó amnesia y nunca volvió a hablar del episodio. Incluso su autobiografía se salta este misterioso episodio.
Es un misterio sin resolver hasta la fecha con más preguntas que respuestas.
Agatha Mary Clarissa Miller nació el 15 de septiembre de 1890 en Torquay, Devon, la menor de los tres hijos de Clara y Frederick Miller.
En 1912, Agatha, de 22 años, asistió a un baile local donde conoció y se enamoró de Archibald 'Archie' Christie, un aviador calificado que había sido destinado a Exeter. Archie fue enviado a Francia cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, pero la joven pareja se casó en la víspera de Navidad del mismo año cuando él regresó de permiso.
Fue un matrimonio feliz, para empezar, y la carrera de escritora de Christie estaba despegando a lo grande, y al final de la guerra, se había establecido rápidamente como la 'reina del crimen' con todos sus libros resultando en éxitos de taquilla. En 1926, cuando Christie tenía poco más de 30 años, ya había publicado varias novelas de detectives muy populares, incluidas The Secret Adversary y The Murder on the Links.
Sin embargo, ese fue el año en que recibió el doble golpe de la muerte de su madre a causa de una bronquitis y la infidelidad de su esposo al descubrir que él tenía una aventura con su secretaria Theresa Neale, de 25 años.
La proverbial gota que colmó el vaso ocurrió la noche del 3 de diciembre de 1926 cuando la pareja peleó y Archie salió de la casa para pasar el fin de semana con Theresa. Christie estaba en un estado mental muy frágil cuando tomó la decisión 'en el acto' de dejar su casa con un destino desconocido.
La policía encontró su auto chocado por la mañana cerca de un lago sin señales de Christie. El hecho de que las luces delanteras estuvieran encendidas y que su maleta y su abrigo aún estuvieran en la parte trasera del auto alimentó teorías de conspiración.
Tanto Archie Christie, como su amante Theresa Neale, fueron llamados para ser interrogados cuando se inició una persecución masiva para encontrar a la autora. Para la segunda semana de búsqueda, la policía no había hecho ningún progreso cuando su desaparición cruzó el Atlántico y llegó a la portada del New York Times.
Medios informando la desaparición.
Búsqueda
El 14 de diciembre, Christie fue finalmente encontrada sana y salva en un hotel en Harrogate, viviendo bajo el nombre de Theresa Neele, la amante de su esposo. Y en un giro dramático de los acontecimientos, como cabría esperar en una novela de Agatha Christie, cuando su marido se le acercó en el hotel, los testigos informaron de una total falta de reconocimiento por parte de Christie hacia el hombre con el que estuvo casada durante los últimos 12 años. .
El viejo hotel Swan, Harrogate.
La propia Christie no pudo proporcionar ninguna pista sobre lo que había sucedido. Ella no recordaba nada. Quedó en manos de la policía interpretar lo que pudo haber ocurrido.
***
Ella habló de eso una vez...
La propia Christie discutió el incidente públicamente solo una vez, en una entrevista de 1928 que concedió a The Daily Mail. Ella les dijo que había estado conduciendo frente a una cantera el 3 de diciembre de 1926, cuando...
…me vino a la mente la idea de entrar en él. Sin embargo, como mi hija estaba conmigo en el auto, descarté la idea de inmediato. Esa noche me sentí terriblemente miserable. Sentí que no podía seguir más. Salí de casa esa noche en un estado de gran tensión nerviosa con la intención de hacer algo desesperado. … Cuando llegué a un punto en el camino que pensé que estaba cerca de la cantera, saqué el auto del camino cuesta abajo hacia allí. Dejé el volante y dejé correr el auto. El coche golpeó algo con una sacudida y se detuvo de repente. Fui lanzada contra el volante y mi cabeza golpeó algo. Hasta este momento yo era la Sra. Christie.
***
La reaparición de Agatha Christie fue tan extraña como su desaparición.
El motivo de la desaparición de Christie ha sido muy discutido a lo largo de los años.
Según su esposo, Archie, había sufrido una pérdida total de memoria debido al accidente automovilístico, pero no todos lo creen. Algunos dicen que tuvo un ataque de nervios debido a los golpes dobles de la muerte de su madre y la muerte de su esposo, mientras que dicen que podría ser un truco publicitario para promocionar su entonces nueva novela ' El asesinato de Roger Ackroyd'. Algunos también dicen que fue un intento de suicidio, eso salió mal y Christie estaba demasiado avergonzada para admitirlo.
La propia Christie no mencionó el episodio ni siquiera a sus amigos cercanos. Más tarde, la pareja se separó y Archie se casó con Theresa Neale y Agatha se casó con el arqueólogo Sir Max Mallowan y nadie de los involucrados volvió a hablar de la desaparición. De hecho, Christie apenas lo menciona ni siquiera en su autobiografía que se publicó póstumamente en noviembre de 1977.
Probablemente nunca sabríamos qué le sucedió realmente en esos 11 días, pero este es un misterio sin resolver que la reina del crimen nos ha dejado a todos para resolver.
BBC News Mundo
«La tristeza es la cuna de la inspiración de todo escritor» - Agatha Christie -
Un cartero con un bebé en su bolsa de correo, cuando era legal enviar niños a través del Servicio Postal de EE. UU., 1913.
En 1913 era legal enviar niños por correo. Con sellos adheridos a su ropa, los niños viajaban en trenes a sus destinos, acompañados por carteros. Un periódico informó que a los padres les costaba cincuenta y tres centavos enviar por correo a su hija a los abuelos para una visita familiar. A medida que aparecían noticias y fotos en todo el país, no pasó mucho tiempo para que se promulgara una ley que prohibiera enviar niños por correo.
Un cartero de EE. UU. que lleva a un bebé junto con sus cartas, EE. UU., alrededor de 1890.
Érase una vez, era legal enviar un bebé por correo en los Estados Unidos. Sucedió más de una vez y, según todos los informes, los niños enviados por correo no llegaron peor. Sí, el "correo de bebé" era algo real.
El 1 de enero de 1913, el entonces Departamento de Correos de EE. UU. a nivel de Gabinete, ahora el Servicio Postal de EE. UU., comenzó a entregar paquetes. Los estadounidenses se enamoraron instantáneamente del nuevo servicio y pronto se enviaban por correo todo tipo de artículos, como sombrillas, horcas y, sí, bebés.
Como se documenta en el artículo, "Entregas muy especiales", varios niños, incluido un "bebé de 14 libras", fueron sellados, enviados por correo y debidamente entregados por la oficina de correos de EE. UU. entre 1914 y 1915. .
La práctica se hizo conocida cariñosamente por los carteros de la época como "correo de bebés".
Con las regulaciones postales, que eran pocas y distantes entre sí en 1913, no especificaron exactamente "qué" podía y no podía enviarse por correo a través del todavía muy nuevo servicio de paquetería postal. Entonces, a mediados de enero de 1913, un transportista Rural Free Delivery entregó a su abuela, a una milla de distancia, un bebé sin nombre en Batavia, Ohio. “Los padres del niño pagaron 15 centavos por las estampillas e incluso aseguraron a su hijo por $50”.
A pesar de una declaración de "no humanos" por parte del Director General de Correos, al menos cinco niños más fueron enviados y entregados oficialmente entre 1914 y 1915.
Mucho antes de que el entonces Departamento de Correos creara sus pautas de "manejo especial" para los paquetes, los niños entregados a través del "baby-mail" lo recibían de todos modos. Los niños fueron “enviados por correo” viajando con trabajadores postales de confianza, a menudo designados por los padres del niño. Y, afortunadamente, no hay casos desgarradores de bebés perdidos en tránsito o con el sello "Devolver al remitente" registrados.
En 1914, una niña de Grangeville fue enviada por correo a su abuela en Lewiston. La niña fue enviada como paquete postal a sus abuelas ya que era más barato que un boleto de tren.
El viaje más largo realizado por un niño “enviado por correo” tuvo lugar en 1915 cuando una niña de seis años viajó desde la casa de su madre en Pensacola, Florida, hasta la casa de su padre en Christiansburg, Virginia. La niña de casi 50 libras hizo el viaje de 721 millas en un tren postal por solo 15 centavos en sellos postales.
El episodio de “baby mail” señaló la importancia del Servicio Postal en un momento en que viajar largas distancias se estaba volviendo más importante pero seguía siendo difícil y en gran medida inalcanzable para muchos estadounidenses.
La última cuenta conocida de un niño que se envía por correo.
Quizás aún más importante, la práctica indicaba cómo el Servicio Postal en general, y especialmente sus carteros, se habían convertido en “una piedra de toque con familiares y amigos que están lejos unos de otros, un portador de noticias y bienes importantes. De alguna manera, los estadounidenses confiaron sus vidas en sus carteros”. Ciertamente, enviar a su bebé por correo requirió mucha confianza.
Recorte del NYT en la carta enviada al Director General de Correos.
El Departamento de Correos detuvo oficialmente el "correo de bebés" en 1915, después de que finalmente se hicieran cumplir las normas postales que prohibían el envío de seres humanos promulgadas el año anterior. Incluso hoy en día, las regulaciones postales permiten el envío de animales vivos, incluidas aves de corral, reptiles y abejas, bajo ciertas condiciones. Pero no más bebés.
Artículo de noticias sobre la oficina de correos de EE. UU. No acepta niños para la entrega
Artículos de cajas creadas para el envío de ropa, huevos, mantequilla y una abeja reina.
Russell Nickerson es enviado desde Pontiac a Detroit por correo aéreo.
El avión también lleva 800 libras de correo. El director de correos Charles C. Kellogg se encuentra con el niño a su llegada a la oficina de correos de Detroit, 1927.
Archivos Rey Rosa
En 1927, un transportista de correo aéreo contratado rindió homenaje a los 'bebés de correo' en su servicio de promoción de videos desde Pontiac, Michigan, hasta Detroit. En ese momento, el Servicio Postal de EE. UU. había entregado todo su servicio de correo aéreo a contratistas privados. Russell Nickerson, de cuatro años, fue "enviado por correo" al administrador de correos Charles C Kellogg en la oficina de correos de Detroit. Russell se muestra en el video con un traje de marinero y una etiqueta de correo de gran tamaño alrededor de su cuello. Se sube al asiento del pasajero de un pequeño avión en el entonces aeropuerto de Pontiac y llega al aeropuerto de Ford 18 minutos después.
El tema de la radiación es muy complejo y muy inquietante, el ejemplo más real y próximo ha sido Chernobyl. Una inmensa radiación que desde 1986 aún sigue dejando estragos y consecuencias. En esta ocasión, tenemos un caso que lo han escondido para evitar el gran impacto social; este caso tiene lugar en México en Ciudad Juarez, Chihuahua en 1983. Es por eso que este caso es conocido como «Chernobyl mexicano o la catástrofe del Cobalto 60». Conoce este caso.
La catástrofe del Cobalto 60
Este caso sucedió alrededor de dos años antes que los sucesos de Chernobyl. La desgracia tuvo sus inicios el 6 de diciembre en 1983, en el interior de una inmensa bodega del Hospital privado del Centro Médico de Especialidades de Ciudad Juárez.
El Sr. Vicente Sotelo Alardin, quien trabajaba en mantenimiento del hospital se encontraba con su amigo Ricardo Hernández. A los dos se les asigno la tarea de recoger una vieja máquina que se encontraba en el almacén y transportarla hasta una camioneta.
Corrupción e ignorancia como atenuantes del accidente nuclear
Vicente vio en aquel hierro viejo la oportunidad de ganarse algo de dinero extra vendiendo aquella chatarra, ya que al parecer pesaba más de 100 kg.
La asignación no fue tan fácil, pues para transportas esa vieja máquina tan pesada había que desarmarla por completo, y así lo hicieron. Incluyendo un extraño cilindro que casi ocultado en las partes internas de la máquina para estas dos personas, era más bien un estorbo. Lo tomo con sus manos y ya que la curiosidad de saber cual pudo haber sido su utilidad, cometió un error del cual posteriormente se arrepentiría: el cilindro fue perforado.
El cilindro fue perforado sin saber que contenía cobalto
Sin ninguna protección y como un trabajo normal, comenzaron a subir la máquina a la camioneta y aquel cilindro también. Un mes después, el 6 de enero de 1984, cuando un conductor de aceros de México transportaba cabillas de hierro, pasó muy cerca de los rastreadores del laboratorio de los Alamos un lugar repleto de dosímetros midiendo a toda hora la radioactividad en la zona. En aquel, instante se disparó una alarma al medir un foco de radiación nunca antes visto en el lugar.
Alarma radiactiva en Nuevo México – Búsqueda del Cobalto 60
Al principio, los científicos creyeron que aquella radiación provenía desde el interior del laboratorio, pero al estudiar los alrededores un sensor logra detectar que aquella radiación provenía de la camioneta de aceros. Rápidamente la planta de los Alamos dio un aviso a lo que se convertiría el llamado más alármate en la historia de México.
Rastreando el material radiactivo
La advertencia de esta planta hacia México era bastante clara, en algún lugar del país se estaba irradiando el isótopo Cobalto 60. El principal sospechoso fue Aceros de Chihuahua, enormes cantidades de cobalto 60 se encontraban irradiándose desde este lugar. Prácticamente todo el terreno estaba contaminado.
En aquel momento, el mayor problema era buscar la fuente, como bien se sabe que el acero no se contamina de manera inmediata, y a través de investigaciones con cada una de las personas que en esa planta trabajaban se dio a conocer que todo el material allí recabado provenían directamente de un depósito de chatarra en Cuidad Juarez llamado el Yonke Fenix.
Al hacer las inspecciones debidas a este lugar, se encontraron con focos de radiación aún más elevados de inmediato evacuaron del lugar a todo el personal, y se construyó un blindaje alrededor de esta construcción.
Después de unos días de investigación se llegó a la conclusión que en este lugar no era donde en realidad provenía la radiación y que Aceros Chihuahua, no fue la única empresa en recibir acero contaminado. Otra empresa, Falcón de Juárez, esta empresa procesaba acero en vigas para la construcción.
En aquellos días se podían ver en el cielo helicópteros sobre volando toda la zona de Ciudad de Juárez en búsqueda de radioactividad, y también se hicieron rastreos a pie hasta que se encontró el problema.
El horror – Ciudadanos expuestos a vigas radiactivas
En un domicilio en la Calle Aldama nº 1981, en la Colonia Azucena, se encontraba una camioneta blanca, su dueño Vicente Sotelo Alardi. Aquella camioneta tenía que ser removida de la calle pero no podía ser llevada a un lugar no muy lejano debido a su alta radiactividad y a la radiación que estarían sometidos los responsables de hacer este traslado.
Con la ayuda de una grúa, aquella camioneta fue trasladad hasta el parque el Chamizal, en las afueras de la ciudad. Las calles eran tapadas a su paso y varias patrullas escoltaban este procedimiento. La camioneta fue cercada por 4 paredes de metal y letreros advirtiendo el peligro, «peligro material altamente radioactivo».
Las investigaciones determinaros que el punto crucial fue cuando Vicente se encontró con una máquina de radioterapias equipada con un dispositivo de cobalto 60, la cual desgraciadamente perforó. 6000 balines de un milímetro de alto era el contenido que fue esparcido.
La camioneta iba dejando esta radiación por toda la ciudad. Y por si no bastara, una vez entregada la máquina desbalijada, y haber recibido 1500 pesos a cambio, en el depósito de chatarra se había fabricado ya bases para mesas y varillas de acero corrugadas útiles en la construcción de edificios.
Consecuencias – Estragos para la salud de las personas
En Texas, Estados Unidos, como se esperaba, comenzaron a aparecer las primeras víctimas. Al menos unas 23 personas que trabajaban en la planta recuperadora de Yonke Fénix. Sufrieron leucopenia, que es un nivel bajo de glóbulos blancos. Estos glóbulos ayudan al cuerpo a combatir infecciones y otras enfermedades.
Vicente salió extrañamente ileso después de tomar directamente en sus manos aquel cilindro. Pero su amigo Ricardo no tuvo la misma suerte, ya que también cargo el cilindro con la mano expuesta, pero a inicios de febrero se le detectó una cicatriz en la mano derecha. Esta misma se convirtió después en una ampolla y al año comenzó a tener necrosis. Finalmente se le practicó un injerto de su misma piel que fue extraída de su pecho.
Las autoridades le hicieron seguimientos continuos a 10 casos de personas que tuvieron en contacto con la contaminación. De allí concluyeron que no existían daños cerebrales a largo o de corto plazo, pero que no se podía descartar futuros problemas biológicos.
Chernobyl mexicano – Cobalto 60 desarmado y dispersado
El gobierno comenzó a ocultar información minimizando los estragos que estaban sucediendo, se ocultaba información a la prensa. La noticia decía que todo estaba controlado; lo único que salió a la luz pública es que 4000 personas fueron expuestas a la radiación, de las cuales 80 recibieron altas dosis que ocasionaron depresión inmunológica. Pero la realidad es que el problema era más grande de lo que se creía.
Sepultando parte del material radiactivo
La Comisión Nacional de Seguridad Nuclear solicitó urgentemente un listado de compradores de varillas por cada entidad, pero se sabía que esto era casi imposible por no decirlo imposible totalmente. Ya que, no todas las ferreterías expendían notas de revisión o facturas; la realidad era que ya con las toneladas que se habían repartido de material radioactivo para la construcción alcanzaba para al menos 17,600 construcciones.
Construcciones con vigas contaminadas
Era muy difícil identificar construcciones de edificios y casas las cuales percibían niveles de radiación por encima de niveles seguros para la salud. Se vieron afectadas con las varillas de construcción los estados de Sonora, Sinaloa, Baja California Norte, Baja California Sur, Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Guanajuato, Jalisco, Zacatecas, Tamaulipas, Querétaro, Durango, Hidalgo y Estado de México.
814 construcciones fueron seleccionadas y todas ellas fueron demolidas total o parcialmente, pero todavía quedaría un problema: ¿dónde iba a terminar todo el escombro radioactivo?
Cementerio radiactivo
Al final se buscó un lugar con poca agricultura, poca ganadería, sin erosión y además pocas lluvias. En noviembre de 1984 se optó que aquel lugar era el desierto de Samalayuca al norte de Chihuahua. En este lugar hay grandes cúmulos de arena que sepultan gran cantidad de escombros radioactivos. 103 hectáreas que sirvieron para introducir 36.000 toneladas métricas de desechos radioactivos.
Pero debido a que gran material se habían repartido al resto del país, la logística de recuperación determinó realizar 2 rellenos adicionales uno en Mexicali y otro en Maquixco estado México, el primero consta de 70 toneladas de varilla y el segundo con 110.
Se sabe que, hasta la fecha, aún quedan construcciones con varillas con alta radiactividad. Los datos arrojan que entre 60 y 90 toneladas de varillas aún quedan dispersas en el país, el equivalente a 110 construcciones, donde según informes de la comisión de seguridad nuclear, entre 5 y 16 casa o edificios con seguridad presentan niveles de radiación más altos que lo permitido.
Se sospecha que las varillas restantes están perdidas por lo menos en 15 estados de México.