esa progenie de víboras del infierno, no solo inflaman las almas mediante sus obras diabólicas, sino que incendian cuerpos, casas, ciudades enteras; por lo cual, son combustible para el fuego eterno
HAN CREADO AL HOMBRE DE BARRO
de arcilla moldeable,.. Antes, del fuego ardiente habían creado a los Djinns
El bufón era experto en hacer reír al rey. King era un hombre amable y trataba al bufón como su amigo porque administrar un reino era agitado y Jester era el único que entendía su estrés y lo hacia reir con sus payasadas. Queenie, por otro lado, era posesiva, quería al rey para ella y odiaba absolutamente que los bufones le dieran lo único que no podía darle; consuelo. Ella incriminó al bufón e hizo que King creyera que el bufón envenenó la copa del embajador como una broma y murió, lo que resultó en un enorme déficit comercial y un escenario cercano a la guerra si no fuera por el pensamiento rápido del ministro. El rey desterró al bufón con gran pesar a pesar de que sabía que el bufón no lo hizo.
Queenie, por otro lado, quería atormentar más y más al bufón e hizo que el General violara a su hija, rompió su choza y tomó todo lo que era suyo. Un día, cuando Jester regresó, vio a su hija desangrarse debido al trauma.
El bufón se burló. Se acercó a la reina y la vio con una amplia sonrisa. Con una risa aterradora le talló una sonrisa permanente en las mejillas que la hizo parecer un monstruo. Después de matarla con su propia daga y apuñalarla repetidamente con ella, Jester siguió su propio camino alegre.
Un hombre roto. Un atormentado. Un hombre cambiado. Quien no tenía ataduras con él.
Cuenta la leyenda que el bufón que se ha vuelto frágil persigue a los aristócratas que abusan de su poder, y hace que no lloren sino que sonrían... PERMANENTEMENTE.
Algunos índigo, por desconocimiento, no logran comprenderse a sí mismos ni adaptarse al sistema. ¿Perteneces a este grupo?
En las últimas décadas hemos escuchado hablar de los niños índigo, cuyos nacimientos aumentaron en número hace más de 20 años. Una especie de «legión» cuya misión es luchar contra el sistema establecido.
“Se les denomina índigo porque su aura contiene una gran cantidad de color azul índigo, el color de la intuición y la espiritualidad. Después de la Segunda Guerra Mundial empezaron a nacer índigos, aumentó su número en los años 70 y se hizo un fenómeno más masivo en los años 80”, explica la psicóloga Ester Morales León, quien es miembro del equipo de Niños Índigo de Chile.
A esta altura, esos niños ya son adultos, la mayoría sin siquiera saber si pertenecen a este grupo y, por consiguiente, sin llegar a entenderse.
El adulto índigo se caracteriza por:
1. No encaja
El índigo es una persona muy sensible, inteligente y creativa, disfruta haciendo cosas, tienen profunda empatía por otros, pero también intolerancia ante la estupidez; puede tener problemas con el enojo y la ira. Se siente diferente a la masa, no encaja, le cuesta adaptarse, es modelo para otros. Se resiste ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico, prefiere esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solo.
2. Ha tenido experiencias psíquicas
Puede haber tenido premoniciones, ver ángeles o fantasmas, experiencias fuera del cuerpo, escuchar voces. Al poder conectar con otras dimensiones, pueden ver el aura, percibir la energía de personas y lugares, soñar o saber cosas que ocurrirán en el futuro, adivinar el pensamiento, tienen amigos imaginarios, ven seres elementales, ángeles, seres desencarnados, etc.
3. Está ligado a lo espiritual
Busca el significado de su vida y comprensión del mundo a través de religión o espiritualidad, grupos y libros de autoayuda.
4. Quiere mejorar el mundo
Siente un ardiente deseo de hacer algo para cambiar y mejorar el mundo, pero puede tener problemas para identificar su camino. Tiene problemas con los sistemas que considera ineficientes, como por ejemplo, político, educativo, médico y legal.
5. En la infancia
Tiene una clara conciencia de sí mismo, es muy perceptivo e intuitivo, trae una sabiduría innata, desarrolla el pensamiento abstracto desde pequeño, es dotado y/o talentoso, soñador y visionario.
6. No a la mentira
Le desagrada la mentira y la falsedad, tienen un desarrollado sentido de justicia, son sanadores, hipersensibles visual, auditivos y kinésicamente, y algunos hasta se conectan con la otra dimensión, pudiendo ser videntes o perciben una realidad que otros no ven.
Wendy Chapman, la experta norteamericana autora de varios libros relativos al tema, aporta otros detalles, basándose en sus investigaciones.
¿Eres un índigo adulto? Chapman cree que los índigos adultos tienen estas características:
Son inteligentes, aunque tal vez no hayan tenido las mejores notas.
Son muy creativos y disfrutan haciendo cosas.
Siempre necesitan saber porqué; especialmente, por qué se les está pidiendo que hagan algo.
Les disgustaba y quizás incluso odiaban gran parte del trabajo repetitivo y obligatorio de la escuela.
Eran rebeldes en la escuela en cuanto a que se negaban a hacer la tarea y rechazaban la autoridad de maestros, O querían realmente rebelarse pero no se ATREVÍAN, generalmente debido a presión de los padres.
Es posible que hayan experimentado depresión existencial temprana y sentimientos de impotencia. Estos últimos pueden haber ido de tristeza a desesperación total.
Tienen dificultades en empleos dedicados al servicio. Los Índigos se resisten ante la autoridad y el sistema laboral jerárquico.
Prefieren esfuerzos cooperativos, posiciones de liderazgo o trabajar solos.
Tienen profunda empatía por otros, pero también intolerancia ante la estupidez.
Pueden ser extremadamente sensibles en lo emocional, incluso llorando ante el menor motivo (sin protección). O pueden ser lo opuesto y no mostrar ninguna expresión de emoción (protección completa).
Tienen problemas con los sistemas que consideran rotos o inefectivos, como por ejemplo: político, educativo, médico y legal.
Aislamiento de o enojo con la política – sintiendo que su voz no cuenta y que el resultado no importa realmente.
Tienen intereses psíquicos o espirituales desde bastante jóvenes – antes o durante la adolescencia.
Buscan el significado de sus vidas y comprensión del mundo. Pueden buscarlo a través de religión o espiritualidad, grupos o libros espirituales.
Monstruos, fantasmas, demonios... para algunas personas, sin embargo, hay un disfraz que puede resultar más desconcertante que el resto: los payasos.
Irónicamente, los payasos que son un actor cómico conocido por hacer reír a los demás al realizar acciones y actividades tontas son en realidad una persona que a algunas personas les parece espeluznante.
Los payasos parecen malvados y, por lo tanto, la gente les tiene miedo. Esta es, por tanto, la fobia más común si se compara con las demás. Son muchas las personas que padecen coulrofobia. Incluso si nos olvidamos de la fobia, la gente te hará sentir aterrador y horrible.
Una fobia es un tipo de trastorno de ansiedad que fija un miedo irracional en un objeto que en realidad no es dañino. Las fobias pueden provocar ataques de pánico, sudoración y náuseas.
Es un miedo persistente y sumamente irracional que adquiere una persona después de ver a un payaso. Pero en lugar de saber que un payaso es simplemente una persona que usa un maquillaje que los hace lucir extraños y espeluznantes.
El aspecto de los disfraces de payaso es una exageración de algunas de las partes del cuerpo. Su sonrisa pintada en la cara los hace lucir horribles.
La coulrofobia se deriva de las palabras griegas que significan caminantes en zancos.
La mayoría de los niños muestran un sentimiento de disgusto cuando se encuentran o ven las imágenes de payasos.
Un psicólogo afirmó que el miedo al payaso es una fobia más arraigada que se inculca en los niños en comparación con cualquier otra fobia. A menudo tememos de aquellas cosas que nos son familiares, pero sentimos que no las conocemos y, por lo tanto, comenzamos a sentir miedo.
“Si bien el miedo a los payasos se está volviendo cada vez más común, tener la llamada coulrofobia es poco común”, dijo el psiquiatra de Geisinger, Robert Gerstman. “Las personas con coulrofobia pueden experimentar náuseas, sudoración y dificultad para respirar cuando ven a un payaso. Pueden hacer todo lo posible para evitar estar cerca de un payaso. Para cualquier persona cuya vida se vea seriamente afectada por la coulrofobia o cualquier otro tipo de fobia, es mejor ir a ver a un profesional de salud mental ".
Las imágenes que la gente encontraba normales en los viejos tiempos son bastante inquietantes.
Embalaje para una caja de tiza de 1938:
¿Cómo consiguen que la tiza de payaso sea tan blanca?
Huesos de niños.
"Soy Pennywise, el payaso bailarín".
El payaso aterrador más notorio de la vida real, el asesino en serie estadounidense de la década de 1970 John Wayne Gacy —quien actuó como Pogo the Clown en eventos benéficos y fiestas infantiles— solidificó la idea del payaso malvado, y ese pensamiento se volvió común en películas y libros de terror.
Fue condenado por 33 cargos de asesinato.
"Fear of Clown" es un juego de terror en primera persona.
Una encuesta de 2016 descubrió que los estadounidenses le tenían más miedo a los payasos que a un ataque terrorista o incluso a morir.
La historia empieza con Barbara Baekeland, una niña nacida en 1922 en Boston que a los 10 años tuvo que ver cómo su padre se suicidó
Bárbara Daly Baekeland fue una mujer millonaria que pertenecía a la socialité americana.
Al ser una mujer de gran belleza, inicio su carrera como modelo de Vogue y como aspirante a estrella de Hollywood. Al poco tiempo, sus contactos le presentarían a Brooks Baekeland, nieto de Leo Baekeland, millonario creador de la baquelita. Se casaron porque Barbara tuvo un falso embarazo, sin embargo, en agosto de 1946 traería al mundo a Anthony, su primer hijo.
Durante el matrimonio, Barbara mostró una personalidad inestable. Tanto ella como su esposo llevaban una vida pegada al alcohol y a los encuentros sexuales con otras personas. A esto hay que sumarle que Anthony, con el tiempo, fue desvelando su homosexualidad.
Cuando el muchacho tenía 21 años de edad, sus padres se divorciaron. Al parecer, Brooks había dejado a Barbara por una mujer más joven, quien algunos creían se trataba de la primera enamorado que tuvo su hijo. El divorcio le chocó bastante a Barbara, hasta intentó suicidarse. Fue entonces, por su bien, que se fue a vivir con su hijo a un pent-house en Londres.
Allí, la mujer hizo notar su descontento con que su hijo, ahora, sea homosexual, así que intento “arreglarlo”. En un primer intento, contrató a prostitutas para que se acostaran con Anthony en la cama, pero él no quería. No se sentía cómodo con ello. Barbara, al ver que sus métodos no iban a funcionar, obligo a su hijo a tener relaciones incestuosas con ella.
Para aquel entonces, Anthony mostraba signos de esquizofrenia con tendencias paranoides, pero su padre se negó a llevarlo al psiquiatra porque pensaba que era algo “poco ético”.
Cansado de los abusos que recibía por parte de su madre, en julio de 1972, el muchacho, ahora de 25 años de edad, intentó tirar a su madre a la pista en pleno tráfico, pero falló. La policía lo arrestó de inmediato, pero su madre no puso cargo alguno. Meses más tarde, el 17 de noviembre, apuñaló hasta más no poder a Barbara, quien ya tenía 50 años de edad. La mujer murió en el acto, y Anthony, tranquilo, pidió comida por teléfono y esperó a que llegara la policía.
Tras su arresto, el juicio en su contra comenzaría el 6 de junio de 1973. Para su suerte, todos los testigos afirmaron tener conocimiento de lo que su madre le hacía y de la relación incestuosa que tenían. Creían que Barbara intentaba “curar” a su hijo de aquellas “preferencias sexuales” que tenía. Su defensa estuvo muy bien argumentada, por lo que solo lo encontraron culpable que cargos menores. Fue entonces enviado a Broadmoor, un hospital psiquiátrico.
Casi 7 años después, fue puesto en libertad el 21 de julio de 1980 a los 30 años de edad. Sus amigos habían hecho varias solicitudes para que salga libre. Anthony decidió trasladarse a la casa de su abuela materna de 87 años de edad en Nueva York, y luego de seis días de haber salido de prisión, el 27 de julio, atacó a su abuela con un cuchillo. La apuñaló 8 veces y le rompió varios huesos. Según él, su abuela se lo habría pedido.
La policía lo volvió a arrestar y se le encontró culpable de intento de asesinato. Esta vez, seria encerrado en Rikers Island. Tras 8 largos meses de evaluación por parte del equipo psiquiátrico del lugar, se esperaba que Anthony sea puesto en libertad condicional el 20 de marzo de 1981. Sin embargo, su caso tuvo que ser aplazado por el juez debido a un retraso en la transferencia de sus registros médicos del Reino Unido.
Anthony regresó a su celda, y 30 minutos más tarde, seria encontrado muerto, con una bolsa de plástico en la cabeza. Falleció el 21 de marzo de 1981, y hasta hoy sigue siendo un misterio si realmente se suicidó, o si alguien lo mató.
La historia de los Baekeland se transformaría en un libro que más tarde fue adaptado al cine con el nombre de Savage Grace (2007).