esa progenie de víboras del infierno, no solo inflaman las almas mediante sus obras diabólicas, sino que incendian cuerpos, casas, ciudades enteras; por lo cual, son combustible para el fuego eterno
HAN CREADO AL HOMBRE DE BARRO
de arcilla moldeable,.. Antes, del fuego ardiente habían creado a los Djinns
Se dice que existen 7 juegos prohibidos por la iglesia, y uno de ellos es El Libro Rojo.
Podrá parecer una broma, habrá quien se ría del tema, pero lo cierto es que este juego es en realidad muy oscuro, y si no lo juegas con el debido respeto, te podrías meter en serios problemas, muchos lo describen como el juego de los vivos y los muertos.
¿Que de peligroso podría tener un simple libro? Un libro que cualquiera puede tener en su casa, pero lo peligroso no es libro, si no el juego en si. Las reglas son muy sencillas, pero antes, es necesario decir que se recomienda jugar acompañado, al menos de una o dos personas más. Y si eres demasiado susceptible será mejor que no lo intentes.
Reglas de El Juego del Libro Rojo
Regla 1
Se necesita un libro antiguo de tapa dura color rojo. entre menos información haya en la tapa mejor.
Regla 2
Se necesita al menos una vela también del mismo color.
Regla 3
Poner el libro rojo sobre la mesa y solo a la luz de las velas, ningún foco deberá estar encendido.
Regla 4
Uno de los jugadores debe poner su mano izquierda sobre el libro cerrado, acto seguido deberá pronunciar ¨Libro rojo¨ para después formular una pregunta, es importante tener los ojos cerrados para que funcione de forma correcta.
Regla 5
Con la mano izquierda y los ojos aún cerrados, el jugador deberá pasar sus dedos entre las paginas al azar, hasta detenerse en alguna de las hojas. Después dejará su dedo en alguna parte de la hoja. Abrir los ojos y leer desde donde esta el dedo, hasta el primer punto (.) que aparezca. Esa será tu respuesta.
A veces las respuestas pueden no tener sentido alguno, pero eso se debe ha que quizás la pregunta estuvo mal formulada o porque no hay ningún espíritu presente en el libro. Si la respuesta es coherente, es porque el juego ha comenzado…
Regla 6 (Última Regla y la mas importante)
Despídete del espíritu antes de terminar de jugar, solicítale de forma respetuosa que se vaya.
Advertencias del Libro Rojo
Aunque parezca un simple e inocente juego de adolescentes, Jugar el Libro Rojo es muy similar a la Ouija, pues en ambos preguntas cosas y un espíritu te responde. El consejo de especialistas en el tema es no jugar nunca al Libro Rojo, y en caso de hacerlo, ser prudentes a la hora de jugarlo, pues no hay que olvidar que el libro no es lo que responde a tus preguntas, si no algún ente que espera impaciente por ser invocado, y cuando se invoca a una entidad se abre un portal, por eso es que es tan importante la ultima regla.
En el Portugal del siglo XVIII, Luisa de Jesús trabajaba como “criadora de bebés” acogiendo niños abandonados o de madres indigentes. De Jesús cobró una tarifa, aparentemente para vestir y alimentar a los niños, pero en cambio los asesinó y se embolsó el dinero. A los veintidós años, fue declarada culpable de la muerte de 28 niños a su cargo y fue ejecutada en 1772. Fue la última mujer en Portugal en ser ejecutada.
Con menos de 25 años, ya había asesinado a 33 niños recién nacidos con una crueldad impresionante.
Luisa de Jesús, la última mujer condenada a muerte en Portugal.
La pena de muerte fue abolida en 1867 y readmitida en 1916, por los delitos de traición a la patria en tiempo de guerra - “en cuanto a la pena de muerte, sólo el caso de guerra con un país extranjero, en la medida en que la aplicación de esa pena sea indispensable , y solo en el escenario de la guerra ”, rezaba la ley promulgada en ese momento. Fue completamente abolido de la Constitución en 1976. Portugal fue el primer estado moderno en Europa en abolir la pena capital, pero hasta que se dio este paso, muchas personas recibieron esta condena. Luisa de Jesús fue la última mujer a la que le sucedió esto.
Esta historia hizo correr mucha tinta en ese momento. No solo por la edad de la mujer, sino también por los atroces crímenes que cometió. “No se puede encontrar un monstruo con un corazón tan perverso y corrupto, y que no habrá un ejemplo fácil en el presente siglo”, se lee en la frase. Todo comenzó en la 'rueda de los expósitos'. Este fue un mecanismo utilizado para abandonar a los recién nacidos fuera de las instituciones. Era un sistema cilíndrico donde se dejaba al niño y, tras ser rotado, nadie sabía quién había abandonado al bebé. Las víctimas de Luisa fueron bebés que quedaron en el círculo de la Misericordia de Coimbra.
Fue un mecanismo que surgió en Italia, en la Edad Media, que Portugal adoptó, pensando en combatir el infanticidio. La primera rueda se instaló en Lisboa, en el siglo XVII, en la pared del Hospital de Todos os Santos, ubicado en Rossio (hoy en la zona de Praça da Figueira), hasta que fue destruida por el terremoto de 1755. Estaba a cargo de la Confraria da Misericórdia y de la Cámara.
Una rueda de expósito portuguesa para bebés o una rueda giratoria creada para el depósito de los niños no deseados para ser atendidos por el municipio.
Con el sistema de anonimato, los niños dejaron de ser abandonados en "lugares extraños", pero incluso muchos murieron "por falta de cuero suficiente para el gasto de la gran cantidad que se exponen cada año en el círculo hospitalario". Por ello, para remediar “tan grande daño”, el príncipe Pedro, resolviendo en nombre del hermano Afonso VI, ordenó “arreglar” en 1673 en cada tribunal un “soborno igual al que tomara cada uno de los ministros” según año e incluir otro en el contrato de diezmos en el extranjero también "igual al de los ministros del consejo en el extranjero".
En total, Luisa mató a 33 bebés por estrangulamiento. ¿Y qué ganó con eso? Quienes cuidaron a estos recién nacidos abandonados recibieron 600 reyes en efectivo, una cuna y medio metro de tela de algodón. Incluso se dice que algunas madres solteras abandonaron a sus propios hijos y acogieron a otros para recibir los ingresos mensuales de las nodrizas, quienes deben cuidar a los niños hasta que cumplan los siete años. El objetivo de Luisa era solo recibir a los bebés, deshacerse de ellos y quedarse con la canastilla. En total, desvió alrededor de 20 mil réis (reales), el equivalente a seis meses de salario de cocinera o un año de cocinera en el Hospital Real das Caldas. Sin embargo, es posible que las ganancias del robo de "beneficios públicos" se hayan compartido con alguien...
Luisa de Jesús solo confesó haber matado a 28 bebés, pero fue juzgada por la muerte de 33. El 1 de julio de 1772 fue condenada a muerte, convirtiéndose en la última mujer en recibir esta sentencia. Con la sospecha ya certificada, el juez de lo penal ordena un allanamiento en la casa de Luisa. Y se descubre lo impensable, incluso en esta época que se conoció como el “siglo de las luces” y en la que la muerte se enfrenta con más naturalidad que en este siglo XXI: “En ella, varios trozos de cadáveres corruptos y hediondos, sin poder decir su número a excepción de tres cráneos que estaban en él. Y de igual manera, bajo un poco de paja, se encontraron cuatro cascos de cabezas con la carne comida y el cuerpo de un niño organizado, pero ya corrupto ”.
Pero la pena no se quedó ahí: “Los jueces de la Relação de Lisboa condenaron al infanticidio a desfilar con amarre y un predicador por las calles, es decir, debían caminar con una soga para colgar del cuello mientras un funcionario proclamaba en voz alta los delitos. y sanción otorgada. Fue condenada a ser quemada (quemada con tenazas al rojo vivo). Y al verdugo se le ordenó que le cortara las manos antes de matarla en la cruz, uno de los métodos más crueles de ejecutar a alguien, mediante un piercing gradual en el cuello del condenado, atado a una silla ”, se lee en el sitio web del sábado. A Luisa también se le ordenó pagar 50 mil reyes en gastos legales. De los registros existentes, fue la sentencia más severa aplicada a una mujer en Portugal.
Luisa de Jesús fue la cuarta mujer en morir en la horca en ese año 1772. Será la última ejecutada en la horca en Portugal. Unos 40 años después, en 1810, Isabel e Roxas Lemos, conocida como “Rainha Pamplona”, fue condenada a muerte por traición, pero logrará escapar antes de ser ahorcada.
En cada tumba hay una historia, sin embargo, los sepulcros que suelen darnos más nostalgia, son aquellos que contienen niños enterrados, pues es una lastima que una vida tan corta sea truncada.
En México hay 6 tumbas de niños, que no solo causan nostalgia a los visitantes, sino miedo y escalofríos, pues los espíritus de los pequeños se manifiestan en sus tumbas…
El niño Carlitos
"Por Carlitos Ruegue Ud y el espíritu de este niño lo ayudara” es la leyenda que esta escrita sobre la tumba del niño Carlitos, la tumba más popular del panteón “Yáñez” en Sonora
Este sepulcro pertenece a un niño llamado “Carlitos”, que el 1 de enero de 1940, conoció la muerte a la corta edad de 11 años, después de que fuera arroyado por un camión de frutas y verduras, mientras jugaba con sus patines.
No se sabe cuando ni como, pero de pronto la tumba de Carlitos era visitada diariamente por personas enfermas y necesitadas, que le pedían ayuda al niño, querían que les cumpliera el milagro de sanar, encontrar trabajo y muchos cosas más. De pronto su tumba se fue llenando de color, pues las personas que se encomendaban a él, volvían ahora a agradecer, ya que sus milagros fueron cumplidos.
Sobre la tumba de Carlitos se puede encontrar su foto, de cuando tenía dos años de edad, ese es el caritativo niño que hace milagros, sin embargo también se dice tiene el poder de castigar, pues a la persona que le ha llegado a robar sus regalitos, lo maldice con una vida de mala suerte.
El niño Raulito
En el panteón de San Francisco en Acapulco, Guerrero se habla de fenómenos paranormales que van desde simples apariciones de fantasmas hasta milagros concedidos por el espíritu de un niño llamado: “Raúl”.
En el año de 1933, el panteón más antiguo del puerto recibió los restos de Raúl, un bebe de 10 meses, a quien meses más tarde su hermanito de un mes fue hacerle compañía, pues perdió la vida también. La tumba de Raúl pasó desapercibida por décadas, hasta que en el 2007, una mujer fue en busca de una tumba de algún niño que nadie visitara, fue así como dio con el olvidado Raulito.
La mujer fue a pedirle un favor al bebé, pues su hija de 4 años estaba a punto de fallecer, por lo que la madre rezó y rezó para que se salvara, si era así, ella volvería a darle gracias a Raulito.
Pasado el mes de su visita, la mujer regresó a la deteriorada tumba, colocó hermosas flores, juguetes y dulces para Raúl, pues su hija se había salvado… a partir de ese momento, la noticia del milagro se propagó por la ciudad, por lo que Raúl comenzó a tener muchos visitantes, algunos le pedían milagros y otros solo iban a dejarle regalos.
Con el tiempo los milagros adjudicados a Raulito fueron incrementando, como el caso de un agente de transito, que al quedarse sin frenos mientras conducía, se encomendó al niño Raúl, quien efectivamente lo ayudó a sobrevivir; El agente agradecido le remodeló su vieja tumba, así como también gracias a otro de sus milagros, una familia le construyó una casita de lamina.
El niño del violín
El panteón del Carmen de la ciudad de Monterrey, Nuevo León alberga la tumba de un talentoso niño músico que perdió la vida a los 13 años de edad, cuando enfermó de tuberculosis en el año de 1908, se dice que desde entonces actividad paranormal ocurre dentro del antiguo panteón.
La conmovedora historia comienza con un niño llamado: “Gregorio Alanís González” y era originario del poblado de El Cercado, en el municipio de Santiago, NL. Gregorio tenía un talento nato para tocar el violín, deleitaba a todos los presentes de su época con sus espléndidas piezas de música clásica, sus padres le compraron un costoso violín “Stradivarius”, para que pudiera exponenciar sus habilidades musicales, el niño llegó a ser reconocido como: “El Niño Virtuoso del Violín”.
Lamentablemente la felicidad no iba a durar para siempre, pues la muerte truncó la vida del niño a muy temprana edad cuando arribara la enfermedad, quitándole al mundo la oportunidad de conocer un músico que haría vibrar… Sin embargo no todo son malas noticias, pues aunque no conquistó el mundo, si ha conquistado los corazones de los regiomontanos, especialmente de quienes viven alrededor del cementerio donde Gregorio esta enterrado, pues el niño sigue tocando el violín desde la tumba.
Los vecinos del panteón cuentan que por las madrugadas, se pueden escuchar hermosas melodías de violín que provienen desde el lugar donde habitan los difuntos, es el niño ofreciendo un estremecedor concierto para las almas que habitan el panteón.
Si quieres conocer la tumba del violinista, tienes que visitar el panteón del Carmen ubicado en el centro de Monterrey.
Entre la 1 y 3 de la madrugada con un poco de suerte, o como lo quieras llamar, podrías incluso ver al niño, quien en ocasiones se manifiesta en cuerpo presente.
La niña del ángel
En 1908 el panteón Juan de la Cruz le dio la bienvenida a los restos de una niña de 2 años llamada: “Ana María”, cuya historia de su muerte comienza cuando la pequeña junto a sus padres viajaron desde la ciudad de México a Orizaba, Veracruz a una fiesta familiar. En un descuido en el cual la niña se quedó sola, una vela cayó sobre su vestido provocando que Anita perdiera la vida en llamas.
Destrozados los padres de Anita e imposibilitados de trasladar su cuerpo a la Ciudad de México, decidieron enterrarla en Veracruz, pero no sin antes mandar hacer una estatua de la niña junto con un ángel guardián para que acompañara y protegiera a Anita por la eternidad…
Desde que Anita reposa en aquel cementerio, historias que pasan de generación en generación han convertido la tumba de la niña en una de las leyendas más famosas de Veracruz, pues se dice que el espíritu de la niña habita en el panteón, visitantes de hace más de 100 años hasta la actualidad han sido testigos de ver como en la noche los ojos de la estatua de Anita cobran vida y te siguen a donde vayas.
Los trabajadores nocturnos aseguran que en la madrugada, se puede ver el fantasma de la niña vagando por las tumbas buscando a sus padres, y en pocas pero algunas ocasiones se puede ver un ángel tras ella.
Es común ver que las flores de otras tumbas desaparecen para aparecer en la tumba de Anita, quien desde que murió, no ha habido un día que no tenga flores vivas.
18 de Septiembre de 1990, Rosa Fernandez Gonzálvez conocida como "Rosi" falleció a manos de su madre y de 3 mujeres más porque 'estaba embarazada del demonio'.
En 1990 una madre dedicada al curanderismo formó un cuarteto con otras tres mujeres, que combinó superstición, drogas, lesbianismo y crimen, eviscerando a la hija de una de ellas de once años de edad. De las cuatro mujeres sólo dos de ellas pasaron un breve tiempo en el psiquiátrico penitenciario. Un crimen que quedó prácticamente impune.
Rosa sacó a su hija de la cama de madrugada y le dijo que estaba embarazada del maligno, después de tenderla en el suelo obligó a la pequeña de 11 años a que abriera las piernas; primero le introdujo los dedos en la vagina, luego una mano y después la otra. Entre llantos y desesperados gritos de dolor la niña intentaba liberarse de las ayudantes de la madre (su tía y dos vecinas). La curandera llevada por la locura empezó a extraerle de su delicado cuerpo los ovarios, los intestinos y la vagina. Mientras asesinaba a su hija Rosa hacía cantos de alabanza y llamaba cabrón al supuesto hijo del demonio. La pérdida de sangre y un misericordioso shock provocó la muerte de la pequeña Rosi.
Madrugada del martes 18 de septiembre de 1990, Almansa (Albacete), Rosa Gonzálvez Fito, con ayuda de María de los Ángeles Rodríguez Espinilla y Mercedes Rodríguez Espinilla, arrancaba las entrañas del vientre de su propia hija a través de su vagina al creerla preñada por el Diablo.
Esa fatídica noche, acontecía uno de los episodios más aberrantes y horribles de la memoria negra española.
Rosa Fernández Gonzálvez de 11 años de edad era una niña pequeña, llena de esperanzas en el futuro. Un día, algo muy normal ocurrió: le bajo su primera menstruación. Al principio todo marchaba bien, nada de qué preocuparse, hasta que la niña tuvo una pequeña falta. (Suele pasar la primera vez que te baja).
Rosa Gonzálvez, su madre, lleva una temporada obsesionada con la presencia del Demonio, pensaba que la rondaba, a ella y a su hija. Acabó llegando a la conclusión de que esa presencia emana del vientre de su hija en ese momento decide mantenerla vigilada. Sin embargo, la obsesión le consume hasta el punto de no poder seguir observando y decide tomar cartas en el asunto: su hija ha quedado embarazada por el Maligno y es su deber matar a la aberración que reside dentro de la pequeña Rosa.
Rosa era aficionada a los temas exotéricos y y un día, convencida de sus propias mentiras, dio el paso de amateur a profesional y comenzó a ganarse la vida como sanadora y otras índoles relacionadas con supuestos poderes curativos o milagrosos.
La madrugada del 18 de septiembre de 1990, los vecinos alertaron a la Guardia Civil de los incesantes y desgarradores gritos que provenían de la casa de Rosa Gonzálvez.
Cuando los agentes entraron a la escena del crimen, una gran cantidad de sangre impregnaba la habitación y diversos órganos estaban esparcidos por la estancia. En ella, la madre, la tía y las dos vecinas de la indefensa niña, deliraban con el demonio y su poder de posesión. Inmediatamente, las 4 fueron detenidas y puestas a disposición judicial.
Tras la autopista, el juez confirmó que en un extraño ritual para sacar el feto del maligno del cuerpo de la pequeña Rosa, le habían extraído los intestinos por la vagina y habían provocado su muerte por un choque hipovolémico. La autopsia también determinó que la fallecida no estaba embarazada.
En la instrucción del caso también se recoge que las horas previas al oscuro ritual discurrieron para las asesinas en un desenfreno de sexo, alcohol y drogas extraídas de plantas que previamente Rosa Gonzálvez había recogido del campo en los alrededores de Almansa. Tras la orgia de sexo lésbico y desenfreno con las sustancias estupefacientes, las 4 asesinas estaban convencidas de que ese era el momento de ‘salvar’ a la pequeña Rosita.
En el juicio quedaron probados los hechos de los que se acusaba a las cuatro imputadas y un juez las condenó por el asesinato de la niña, pero ni Rosa, ni Ana María, ni Mercedes, ni María Ángeles pisaron la cárcel ya que finalmente, los resultados del análisis psiquiátrico fueron los que resultaron determinantes al considerarlas inimputables debido a sus problemas mentales (estado psicótico agudo con enajenación mental).
En su escrito, el Ministerio Público solicitó que todas fueran internadas “por un periodo no especificado de tiempo” en un centro psiquiátrico. Periodo que según fuentes especializadas consultadas no excedió de los 3 años.
El 19 de septiembre de 1990 el pueblo de Almansa despedía a la pequeña Rosa en un funeral.