Su madre era muy estricta, quizás más de lo normal o común. A toda su familia la trataba con mano dura, especialmente con Ridgway y su marido, con el que las discusiones y gritos estaban a la orden del día.
Algunos familiares recuerdan que Mary Rita nunca quiso a Ridgway y que éste, era una persona muy amable y amistosa pero a la vez muy extraña.
Ridgway, como cualquier psicópata, estuvo alimentando su ira y planeando lo que iba a hacer durante muchos años, ya que fue casi a los 30 cuando decidió emprender su trayectoria asesina.
Asistía a la Iglesia Pentecostal, era pastor de la misma y lloraba durante los servicios religiosos, siempre predicaba con la Biblia en la mano y su vida parecía normal.
El asesino serial se casó tres veces
Trabajaba pintando camiones, pero en su mente iba desarrollando cada día una obsesión y odio hacia las prostitutas, porque además padecía una anomalía en su comportamiento sexual y de su padre había aprendido a despreciarlas.
Para Ridgway, las prostitutas tenían un trabajo perverso e inmoral y eran "agentes" que servían para propagar entre la gente esa perversión e inmoralidad. Ellas hacían caer en el pecado a todos los ciudadanos puros.
La infidelidad formaba parte de su vida en dos de los tres matrimonios que tuvo, tanto por parte de él como de sus esposas. Tuvo un hijo.
Ridgway aparentaba ser un hombre humilde y esa era la cara que mostraba a todo su alrededor. Sin embargo, ese odio hacia las mujeres, probablemente se debía al maltrato que habían sufrido todos los integrantes de su familia por parte de su madre y especialmente él y su padre.
Ese recuerdo invadía su mente y entonces salía a la calle, paraba y contrataba a las prostitutas, tenía sexo con ellas y después las estrangulaba en su casa o en el camión.
El modus operandi siempre era el mismo
Después abandonaba los cuerpos en Green River, los cubría con hojas y lo que encontraba, en algunos casos volvía para mantener relaciones con los cadáveres, sin embargo, confesó no acordarse de ninguna de sus caras.
La policía no daba con él, aunque el asesino no se escondía y prácticamente cometía los asesinatos en sus narices, pero por un lado el pastor "supuestamente" era un hombre ejemplar y algunos investigadores que sospechaban de él, nunca pudieron inculparlo por falta de pruebas. Pero desde 1982 estuvo en sospecha para muchos.
El 30 de noviembre de 2001, pretendía abandonar la ciudad de Renton - Washington y fue arrestado por la policía.
Lo acusaron del asesinato de cuatro mujeres atribuidas al asesino en serie de Green River. Las muestras de ADN pudieron confirmar la autoría de los crímenes, además de pruebas de pintura que habían encontrado y que Ridgway utilizaba en su trabajo. Los investigadores habían analizado una pequeña esponja que Ridgway había mordido en 1987, en una de sus múltiples visitas a comisaría y en la que el ADN confirmaba lo que habían sospechado tanto tiempo.

Gary Ridgway fue condenado por matar 49 mujeres
Varios cuerpos fueron hallados cerca del Río Verde. Una muestra de ADN hizo caer al asesino de Green River
Estos cuerpos eran los de Marcia Chapman, Opal Mills y Cynthia Hinds, aparecieron semidescuartizados y ocultos entre la maleza del río, habían sido violadas repetidamente. Y la cuarta víctima era Carol Christensen, que había sido hallada en el bosque a las afueras de Seatle y que había sido asesinada de la misma manera que las anteriores.
Dos años después de su arresto se le imputaron 48 asesinatos, aunque él mismo confesó que había matado a 78 mujeres, incluso llegó a decir que había matado a tantas, que no recordaba la cifra total.
En esta foto sin fecha de la Oficina del Fiscal del Condado de King, el asesino de Green River, Gary Leon Ridgway, lleva a los investigadores a uno de los lugares donde dijo que enterró a una de sus víctimas. El 5 de noviembre de 2003 en Seattle, Washington, Ridgway se declaró culpable de 48 asesinatos que datan de hace más de 20 años.
Los asesinatos ocurrieron entre 1982 y 2001.
Cuando fue interrogado se comportó de la misma manera que lo hacía en la calle, con sencillez y humildad, mientras por otro lado iba confesando desde su mente psicópata todos sus crímenes.
"Este es uno de los días más importantes de mi carrera y es una gran noticia para toda la ciudad", decía Dave Reichert, sheriff y uno de los investigadores que perseguía a Ridgway desde 1982.