La Santería y El Palenque


Al llegar al Nuevo Mundo, los africanos esclavizados no viajaron solos; trajeron consigo sus dioses, costumbres y una visión del mundo que se negaron a perder. A pesar del desarraigo y la brutalidad, estas creencias se reorganizaron y dieron vida a sistemas religiosos únicos: la cultura yoruba se consolidó en la Santería (Regla de Ocha), mientras que las raíces del Congo y Angola florecieron en la Regla de Palo. De igual forma, de Nigeria brotó la hermandad secreta Abakuá.

Los muñecos se usan para representar físicamente a los espíritus de los ancestros tras identificar su apariencia en sesiones espirituales. 

Santeria Cubana

Tras la independencia de 1898, la comunidad afrodescendiente enfrentó una etapa de racismo y persecución, un panorama que solo empezó a cambiar con la libertad religiosa de la Constitución de 1940. Con el tiempo, se produjo una fascinante simbiosis donde las deidades africanas se fundieron con las vírgenes cristianas, creando un legado que hoy define la identidad mestiza de la isla. La Santería se consolidó no solo como patrimonio cultural de Cuba, sino también como una religión de proyección internacional.

Después de Nigeria, Cuba es considerada uno de los mayores centros de esta tradición y de su expansión hacia otros países, seguida por Brasil y Trinidad y Tobago. Se estima que en la isla existen alrededor de 18.000 babalaos o sacerdotes.

yyammes

Un ejemplo clave de esta resistencia cultural ocurrió en la finca "El Palenque" en Marianao hacia 1880, donde los precursores de la Santería mantenían vivos los rituales a deidades como Oggún. Lo que empezó como un refugio espiritual para mentes asombradas por la explotación, terminó convirtiéndose en un tesoro de arte, ética y sabiduría que sigue inspirando a las nuevas generaciones de cubanos.


Los seguidores de esta tradición suelen aclarar que la santería no debe confundirse con el vudú, ya que no busca dañar a otras personas, por el contrario, se presenta como una religión orientada a la protección, la salud, el equilibrio espiritual y la conexión con las fuerzas divinas.


brujo briyumba


"Aquí se reza cantando y
se llora bailando."


San Basilio de Palenque (Mahates, Bolívar, Colombia), fundado por Benkos Biohó en el siglo XVII, es el primer pueblo libre de América y Patrimonio de la Humanidad desde 2008.

En un principio se les impuso la religión católica, ya que se decía que todo lo demás era diabólico, pero con el tiempo estas personas fueron encontrando semejanzas con la espiritualidad de  diferentes tribus y se comenzaron a construir tradiciones religiosas que llegan hasta nuestros días, como en el ritual mortuorio, el agua del socorro, alumbrar a los Santos, los arrullos, y las fiestas patronales.

Tradiciones del ritual mortuorio es uno de los rituales donde se hace más visible la identidad de los afrocolombianos, la muerte es estrechamente relacionada con el más allá. Se piensa que los  muertos viven espiritualmente su sepelio.

Esta cultura le demuestra el amor a sus muertos por medio de manifestaciones fuertes de dolor (llanto), y cantos como los alabaos. Se piensa que el camino del muerto hacia la  otra vida depende de las relaciones que tenga con los vivos.

Sea hombre o mujer el difunto, solamente los hombres van al cementerio el día del entierro.

Los vivos disminuyen las penas de sus muertos con rezos y cantos. Por medio del ritual mortuorio se presentan signos de libertad, ya que el difunto deja atrás toda una vida de lucha, de privaciones. El objetivo de estos ritos es ayudarle a salvar el alma. Se piensa que de no honrar la memoria de sus muertos y no respetar el día de su muerte una desgracia puede caer sobre la comunidad.

Estas tradiciones se conservan y aún resurgen con más fuerza y representan la apreciación de la identidad como pueblo afrocolombiano, a pesar de que, comunidades y personas se ven afectadas por la realidad de los conflictos, los desplazamientos masivos y del abuso extremo de personas armadas que, además de asesinar a los miembros de las comunidades, prohíben recoger los cadáveres para sepultarlos.